Arrúllame en tu brazos
dulce inquietante mía,
pertúrbame un instante
ajena luz desafiante,
contemplaré tu belleza
eterna madre mía.
dulce inquietante mía,
pertúrbame un instante
ajena luz desafiante,
contemplaré tu belleza
eterna madre mía.
A ti luna,
que mis noches
han sido inquietantes
placeres ,
tendido bajo
tus brazos
de terciopelo,
y una gruesa
capa de melancolía.
que mis noches
han sido inquietantes
placeres ,
tendido bajo
tus brazos
de terciopelo,
y una gruesa
capa de melancolía.
Déjame interpretar
mi última melodía,
déjame despertar
ante tu eterna agonía,
eterna madre mía,
donde mis placeres
fueron más,
que simples e
insesantes mentiras.


que bello es tu dulce poema, tan bella es la luna que suspiros te dejan marcadas en hojas de papel. Felicidades por tal lindo poema.
ResponderBorrar