Al caer el alba,
quiero ver tus ojos tristes
y con gestos de sinceridad,
me susurraras al oído,
me dirás tal vez
que me sacaras
de esta cueva oscura
en la que habito,
profunda,
como tu melancolía.
En tu muriente hogar
escribe mi nombre mil veces
quizás algún día pueda
aparecerme,
para curar tus alas rotas.




